En los últimos años, la planificación educativa ha tendido a estandarizarse mediante formatos prefabricados que prometen resolver la tarea docente de manera rápida y eficiente. Sin embargo, en el campo de la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA), esta lógica entra en tensión con el carácter diverso, heterogéneo y territorializado de las trayectorias educativas.
Este artículo propone recuperar el sentido pedagógico de la planificación como práctica situada, poniendo en el centro al sujeto adulto, sus experiencias vitales y los contextos socioculturales en los que se inscriben los procesos de enseñanza y aprendizaje. Desde una perspectiva crítica, se analizan los aportes de la didáctica contemporánea y los marcos curriculares de la modalidad, entendiendo la planificación como una herramienta política y ética orientada a la construcción de derechos.
Palabras clave: planificación situada – EPJA – sujeto pedagógico – trayectorias educativas – justicia curricular.
Hablar de planificación requiere realizar algunas diferenciaciones conceptuales. Esta necesidad se vuelve aún más profunda cuando se trata de la Educación de Jóvenes y Adultos. Lejos de constituir un mero instrumento técnico, la planificación expresa una concepción de enseñanza, una mirada sobre el sujeto y una posición frente al conocimiento.
En la actualidad proliferan propuestas que ofrecen “modelos armados” listos para aplicar en el aula. Estos formatos prometen simplificar la tarea docente, aunque muchas veces lo hacen a costa de vaciarla de sentido pedagógico. Frente a este escenario, resulta necesario recuperar la idea de planificación como construcción situada, en diálogo con los territorios, las trayectorias y las biografías educativas de quienes regresan a la escuela.
Tal como plantea Díaz Barriga, planificar supone comprender la complejidad de la práctica educativa y asumir que no existen recetas universales capaces de anticipar la singularidad de cada contexto.
La planificación como práctica situada
La noción de planificación situada implica reconocer que toda propuesta de enseñanza se construye en relación con un tiempo, un espacio y sujetos concretos. No se trata simplemente de organizar contenidos, sino de interpretar realidades, identificar problemáticas relevantes y diseñar experiencias de aprendizaje con sentido.
Desde esta perspectiva, planificar supone:
- Leer el territorio y sus dinámicas sociales.
- Reconocer los saberes previos construidos en la vida cotidiana y el trabajo.
- Considerar trayectorias educativas discontinuas.
- Diseñar propuestas flexibles, abiertas a la reformulación permanente.
La planificación deja de ser entonces un documento administrativo para convertirse en un proceso reflexivo que acompaña la práctica docente. Es un acto de interpretación pedagógica de la realidad.
El sujeto en el centro: especificidades de la EPJA
En la EPJA no se enseña a estudiantes “tipo”. Se trabaja con personas adultas que llegan al sistema educativo portando historias de exclusión, interrupciones escolares, responsabilidades familiares, inserciones laborales precarias y experiencias diversas de aprendizaje.
Estos sujetos no son recipientes vacíos. Traen consigo conocimientos, habilidades, valores y estrategias construidas a lo largo de sus vidas. Ignorar esta riqueza equivale a reproducir lógicas escolares pensadas para otros destinatarios.
Los marcos normativos y las políticas curriculares de la modalidad enfatizan la necesidad de construir propuestas basadas en proyectos en acción, contextos problematizadores y desarrollo de capacidades. Esto implica partir de situaciones reales, promover el pensamiento crítico y favorecer aprendizajes significativos vinculados con la participación social y el ejercicio de la ciudadanía.
Planificar desde esta mirada supone reconocer al estudiante adulto como sujeto de derecho, protagonista de su proceso formativo y no mero destinatario de contenidos prediseñados.
Contra la estandarización: crítica a los modelos prefabricados
La circulación de planificaciones enlatadas responde a una lógica tecnocrática que concibe la educación como un conjunto de procedimientos replicables. Este enfoque desconoce la dimensión relacional de la enseñanza y reduce la tarea docente a la aplicación de formatos.
En la EPJA, esta estandarización resulta especialmente problemática. Las realidades territoriales son profundamente desiguales y las trayectorias educativas están marcadas por múltiples interrupciones. Pretender que un mismo modelo sea válido para todos los contextos implica invisibilizar las diferencias y reforzar las desigualdades.
Frente a ello, la planificación situada se presenta como una alternativa pedagógica que reivindica la autonomía profesional docente y su capacidad de tomar decisiones didácticas contextualizadas.
Planificar como acto político
Toda planificación expresa una posición ética y política. Elegir qué enseñar, cómo hacerlo y para qué implica definir qué saberes se consideran valiosos y qué sujetos se reconocen.
En la EPJA, planificar es también un gesto reparador: ofrecer una segunda oportunidad educativa, construir condiciones de permanencia y habilitar horizontes de futuro. Es apostar por la justicia curricular y por una escuela que no solo incluya, sino que transforme.
Planificar no es copiar modelos.
Es leer realidades y reconocer sujetos.
Conclusiones
Recuperar la planificación como práctica situada permite reponer el sentido pedagógico de la enseñanza en la Educación de Jóvenes y Adultos. Lejos de las recetas universales, se trata de construir propuestas contextualizadas, flexibles y participativas, capaces de dialogar con las historias de vida de quienes regresan a la escuela.
Sin sujeto no hay proyecto educativo. Y sin proyecto, la educación pierde su potencia transformadora.
La planificación, entendida como proceso reflexivo y colectivo, constituye una herramienta clave para fortalecer trayectorias, ampliar derechos y construir una EPJA más justa y Significativa.
«Este y otros temas podrán leerse en el libro de próxima publicación de la autora«
Reseña biográfica de autora: Mgter. Marcela Abete
Docente y formadora especializada en Educación de Jóvenes y Adultos. Licenciada en Educación y Magíster en Gobierno y Gestión Educativa. Acompaña equipos docentes y de conducción en procesos de enseñanza, planificación y desarrollo curricular, y colabora en propuestas de formación junto a Contextos Pedagógicos.
